Un Viaje Inaudito

publicado en: Piedra, Cuentos Despistados | 0

Un viaje inauditoErase una vez un tren. Un tren largo, ruidoso y amarillo. Un tren vertiginoso aniquilador lento de la vida y la ilusión. Un tren que inquietaba a cada ser viviente que se acercaba demasiado a olfatear, husmear, oír, sentir, ladrar. Ese tren ,en concreto, atravesó países y describió rutas inesperadas. Ahora…sssshhh…(si te atreves)… aún puedes oír su traqueteo veloz e intranquilo cerca de tu oído. Cerca de tu corazón.
A su paso la luna se fue estremeciendo y cubriéndose de bruma. Los ríos en un alarde de ira se fueron revolviendo blancos y espumosos. Los bosques verdes se desprendieron de sus vivos colores y se tornaron opacos e inertes. Los animales escapaban para cobijarse en un lugar seguro que no sabían donde encontrar. Los humanos…!ah! !Los humanos! Ellos perdían la esperanza entre tanta vertiginosa vida, entre tanto vaivén, entre tanta desdicha y , sin demora, la ilusión parecía haberse diluido en el mar del olvido. El silencio reinaba sin oírse ningún grito de rebeldía pero, de repente, un rayo de ilusión se divisó a lo lejos. Una luz suave se transformó en un huracán luminoso que despertó a miles de almas. Y esas miles de almas se abrazaron y viajaron al encuentro de otras miles de almas. Una ola de vidas se interpuso en la cruzada de aquel disparatado viajero teniendo la verde esperanza de paralizarle con el viejo truco de mirar fijamente a los ojos. El tren inaudito no cedió y con un berrido colosal atravesó el río de vida.
Todo parecía perdido, todo parecía haber sido inútil , todo parecía haber sucumbido pero esa fue la única vez que ese tren largo, ruidoso y amarillo miró hacia atrás frunciendo el ceño.

Texto: Jose Paniagua

Ilustración: Juan Palacio

 

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